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    El precio de la debilidad.

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    Isabella Swan

    Mensajes : 13
    Fecha de inscripción : 24/12/2009

    El precio de la debilidad.

    Mensaje  Isabella Swan el Sáb Dic 26, 2009 2:57 pm

    ((Privado)).

    Nunca en toda mi vida no hubiera imaginado que ser humana sería complicado, quizás si la adolescencia, pero no la humanidad en si. Y más aún cuando la fragilidad de un simple humano venía acompañada con la torpeza. En este caso, mi torpeza, dado a que usualmente me topaba con problemas que iban más allá de un brazo quebrado o una raspadura a causa de una caída. El hecho de ser humana ya era un gran problema, el hecho de que cualquier ser podría venir y aplastarme lo era para Edward.

    Si, Edward, el ser a quién en síntesis le había complicado la existencia. Era imposible no sentirme culpable más de una vez, es decir, si no fuera por mí, los Vulturi no estarían detrás de ellos, amenazando que si no me convertían en vampiro, me deberían matar. Y obviamente aquello generaba preocupación en los Cullen, porque en cierto modo...Comenzaba a ser parte de la familia. Me sentía honrada, pero también culpable.
    Dejé escapar un largo suspiro, y continué caminando por las calles de Forks, que estaban mojadas a causa de la lluvia que hubo hace tan solo una hora atrás. Coloqué mis manos en los bolsillos y subí la vista. Me encontré con personas que parecían estar totalmente despreocupadas y yo tan consternada...Las ironías de la vida.

    Esbocé una media sonrisa y miré al frente. Había muchas cuestiones por pensar, usualmente siempre mi cabeza se detenía en mi posible transformación y en el costo que eso conllevaría; Casarme con Edward. Realmente yo lo amaba, pero el peso de la palabra prometida o casamiento era terriblemente espantoso para mi. Quizás porque mi madre siempre me había hablado de aquello y me había generado una especie de trauma al respecto. Más aún de que las cosas a ella no le habían resultado del mejor modo.

    Fruncí ligeramente el ceño y comencé a cruzar la calle. Fue entonces en ese instante que escuché bocinazos provenientes de un auto. Giré bruscamente mi vista y observé que se dirigía a gran velocidad hacia mi. Cuando ya estaba demasiado cerca, el auto pegó una frenada y yo atiné a tirarme hacia atrás, cayendo sentada al piso.
    Mi rostro adquirió una tonalidad pálida y luego comenzó a ruborizarse de la vergüenza. -Lo...lo siento.- Balbuceé a duras penas, dirigiendo mi vista al conductor que se había bajado para ver si estaba bien. Pero solo me dijo que me fijara por donde iba.

    Asentí torpemente con la cabeza y me quedé sentada allí observando como aquel sujeto se iba. Eso realmente había sido estúpido. Mi corazón latía fuertemente. ¿Sería posible que siempre tenía que estar en constante peligro?.
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    Edward Cullen

    Mensajes : 6
    Fecha de inscripción : 25/12/2009

    Re: El precio de la debilidad.

    Mensaje  Edward Cullen el Dom Dic 27, 2009 8:36 am

    [font=Times New Roman[/font]
    ¿Qué tan complicado es dejar las cosas así cómo están –intactas-? ¿Para qué llevar tu alma al infierno, si allí se quemaría y se extinguiría? ¿Cuándo realmente Dios nos creó para morir y fallecer, no estaba así detallado explícitamente?.
    << Todos sus deseos,- o mejor dicho su único y aspirado antojo entorpecía- y mataría su ser, mientras qué el dichoso culpable qué debía tener penalización en la cárcel, sería yo. ¿Cómo retarle a semejante atrocidad? La amaba así, me bastaba con ello mientras que su ciclo de vida no se atropellaría en un momento y he ahí la peor parte. La chica amiga de los perjuicios la llama te atención de accidentes perversos. Isabella Swan. Mi perdición divina, la persona qué había esperado en casi un siglo de mi existencia.>>
    ----
    Mi ser me echaba las culpas despiadadamente por permitirme el mayoritario lujo de estar a solar con ella. ¿Pero qué si no hacer?, las cosas no estaban para dar brincos de euforia… ¿Y entonces sería un cobarde y me separaría de ella? No. Y jamás renacería las desveladas alusiones cuándo la abandoné, pues mi alma –si de verdad tenía atrevimiento a llamarla así- no estaba alimentada de ella. Se distinguía peor que una roca, sin sentimientos, razones, ni motivaciones para vivir… La peor catástrofe qué nunca hubiera existido, ya no me cercioraba de mis acciones por que nada se interpretaba como el patrón de mi mente dictaba con afán de conseguir. El asombro que cada día me superaba era indescriptible, ella me había elegido a mí. Jacob le había rogado, suplicado y hasta ordenado qué le hiciera un mínimo caso, >> yo era el peligro <<. Cosa qué nunca le retorcería en su cara, honestamente sus palabras eran francas... Era el depredador más peligroso que existía. Pero en tal caso, ¿estaría en buenas manos Bella con Jacob? Después de su resignación a su especie, constituía un largo viaje de peligros y lamentos. Paradójicamente su especie no buscaba problemas, y mucho menos él. ¿Y nosotros buscábamos acaso? En realidad, la respuesta no estaba escrita, para un vampíro debería llamarse: acción. Así lo definiría Emmett en manos suyas, se ponía cómo un loco a la hora de atacar o masacrar a los ‘’viles’’ de la película.

    Estaba traspasado una sólida somnolencia, qué no me percataba en los gritos ahogados exclamados por Alice desde sus cincuenta metros de distancia. Su rostro era indignado y perturbador –se había sellado en mi conciencia al pensar en ella-.Alice sufría una de sus crisis, no era el único qué no le daba mayor resolución a mi don. Genial.
    La silenciosa mansión era una película de terror, meramente no me urgía leer sus pensamientos. Todos ellos estaban bañados en sus semblantes, éramos actualmente una familia casi-completa. ¿Dónde diantres estaba Jazz? Debía localizarlo, para poder entender su marcha de la que era su familia, mientras debería de calmar a Alice cómo fuera. Precisamente ahora necesitaba distracción y recapacitar de todas las acciones que había cometido, necesitaba una recompensa mi alma para aliviarla. Aunque no la obtendría nunca, por los erróneos errores.
    Parecía cómo si propio coche me estuviera aclamando ansioso –o eso me parecía a mí- , recogí mi Volvo para dar un largo paseo en coche a la luz nocturna de la noche. Suspiré, al pensar en Bella. Marcada sublimemente en mi mente a cada parpadeo de un humano insignificante, y me dolía por dentro, no se merecía una vida así, le estaba desquitando su vida de ‘’humana’’ si nuestra relación iba más allá, derrotando las barreras vigorosas qué nos querían atrapar, para incitarnos en un camino cada uno…
    El camino era este: Ella conmigo. Yo con ella.

    Demasiado escéptico Edward.-pensó mi fuero interno.

    Me interné entre las calles de Forks, el tiempo qué solía hacer nunca me abrumaría, era un punto a favor nuestro. La línea del indicador de velocidad se había atropellado en otra más arriesgada, y traspasado la qué ponía las señales de tráfico. ¡Pero qué diablos!, pisé más afondo el acelerador, para después disminuirlo amortiguadamente. Estaba perdiendo la cabeza, quería reflexionar en una vida sin temores, pero no se hallaba. ¿Entonces, cuál sería?, aferré mi mano al volante para dirigirlo a una dirección opuesta a la que iba. Me percaté rápidamente en los pensamientos exasperantes de los demás, qué se había una caravana ejemplar por un torpe accidente de una obtusa chica. Fue cuando me alarmé completamente y no tardé en meditar que se podría dar el caso de que fuera Bella, escuché mi propio gruñido depredador al pensar en eso y peregriné hacía ella lo más violento qué pude.

    Desconcertado, exaltado, horrorizado –más horrorizado qué otra cosa-, me la encontré en el suelo tirada. Inconscientemente me vi sometido a atraparla en mis brazos y observar su cuerpo por si estaba ilesa o no.

    -¿Bella?-mi voz sonaba ronca y fuera de sí. La llevé aprisionada en mis brazos hasta un pequeño callejón para dejarla acto seguido en el suelo. -¿Qué ha ocurrido? ¿Estás bien? ¿Te encuentras bien amor? –musité angustiado elevando un poco la voz con urgencia, acariciando con suavidad una de sus sonrojadas mejillas. Su respiración se asemejaba a un silbido de un arbitro, a veces cortante y otras intensamente fuerte. Tenía el corazón por las nubes, descolocado de su sitio. Esperé con impaciencia para que cogiera aliento y me respondiera, o me asfixiaría en miles de demandas.






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    Isabella Swan

    Mensajes : 13
    Fecha de inscripción : 24/12/2009

    Re: El precio de la debilidad.

    Mensaje  Isabella Swan el Dom Dic 27, 2009 2:32 pm

    Estupidez, torpeza, distracción. No había otra forma más coherente de llamar a todas mis acciones. Daba un paso y podría ser la catástrofe de toda una comunidad. Incluso ahora, que había estado a punto de perder mi vida casi por enésima vez o vaya a saber cuantas más, la gente se arremolinaba a mi alrededor, haciendo que solo me exasperara más y me sintiera intranquila.
    Siempre eran las mismas preguntas para mi, ¿Estas bien? y la respuesta era un simple y escueto Si. Cuando quise comenzar a levantarme, sentí como alguien me arrebataba y me levantaba.

    Era algo duro y frío. Levanté mi vista y me encontré directamente con mi salvador, aquel que siempre me hacía sentir pequeña e insignificante, porque su magnificencia era increíble, porque el solo hecho de mirarlo dolía y me quitaba la respiración. Ese era Edward Cullen, el ser que se había apoderado de mi con tan solo verlo, a quién era capaz de entregarle mi vida...Y no literalmente, pues de un momento a otro lo haría aunque el se negara.
    Mis labios permanecieron entre abiertos, observando su expresión en el rostro, inescrutable como siempre. ¿Se encontraba enojado?, ¿quizás preocupado?. Podía advertir una de esas dos consecuencias y era mi culpa...

    Una vez que me depositó en el suelo, un leve escalofrío recorrió mi cuerpo. Lo miré fijamente y atendí a sus preguntas. Asentí torpemente con la cabeza y suspiré. -Lo siento.- Murmuré bastante apenada. E inmediatamente recordé a Jacob, quien en una ocasión me había dicho "¿te disculpas por golpearte?". Resultaba idiota, pero si, me disculpaba por poner mi vida en peligro, por sangrar o por lo que sea. Porque sabía que aquello a Edward le dolía. Pues la idea de verme muerta debía de ser tajante, ¿no?.

    -Solo fue...- Comencé a decir mientras me serenaba y comenzaba a reincorporarme de a poco, hasta estar finalmente parada. -Un pequeño colapso de torpeza.- Intenté decir de forma despreocupada, para quitarle la presión al ambiente. Pero primero, debía cerciorarme que los latidos de mi corazón aminoraban, eso significaría que estaba tranquila.
    -Venía distraída y cuando menos lo imaginé...un auto se aproximaba y los bocinazos, luego la frenada y yo...yo...- Balbuceé de manera torpe y meneé la cabeza. -Lo de siempre, ya sabes.- Terminé en un susurro mientras apretaba ligeramente mis labios y miraba hacia abajo.

    -Esto no sucedería si ahora yo fuera...- Corté rápidamente la frase porque la palabra vampiro llegaría a una discusión interminable que siempre terminaba en un frío y rotundo NO de Edward. Yo siempre había querido hacer esto luego de mi graduación, pero el tiempo se fue retrasando y ahora mi futuro pendía de un hilo...De una gran y significativa decisión.
    Subí mi rostro y lo observé. Era hermoso. Abrí levemente mis labios, pero de allí no salió ninguna palabra. Ya había dicho suficiente por hoy...
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    Edward Cullen

    Mensajes : 6
    Fecha de inscripción : 25/12/2009

    Re: El precio de la debilidad.

    Mensaje  Edward Cullen el Lun Dic 28, 2009 3:51 pm

    ‘’Lo siento…’’

    Irremediablemente Bella no sabía lo qué decía. Era mi culpa en gran parte –casi toda ella completa para ser exactos- por separarme un segundo, aun así si la mantenía a mi lado era infame la expectativa. Mis palabras se habían sellado un juramento qué la cuidaría siempre, es más bebería de sus heridas para poder curarla, y qué se sintiera saludablemente bien. Aunque seguía atormentando la vista para los peligros, ni con los años bastaba para qué sus accidentes disminuyeran. ¿Entonces qué salida había a ello? Únicamente me preocupaba por ella, y bienestar.

    Por muy inverosímil que fuera sentía cómo mi cuerpo se calmaba, y mi ser. Ella estaba bien y eso era lo que recalcaba. Igualmente mi mirada no se abstraía en ningún otro rincón que no fueran las facciones de Bella, se veía tan frágil… tan humana, cada día contemplarla se me hacía una droga difícil de desquitarla en una década. Si su sangre era mi marca de heroína, cabía resaltar su semblante lo qué me aclamaba en mi interior, introduciéndome unas enormes oleadas de protección para ella.

    -Creo qué cometí un gran error en dejarte sola tanto tiempo…-enfaticé las palabras con reproche para ‘’regañarme’’ a mí mismo con crueldad. –Si estuviera a tu lado esto no pasaría. –negué débilmente aspirando de su aroma de éxtasis para refugiar su cálido sabor en mi pecho. Tan dulce cómo ella misma.

    Mis facciones se endurecieron al desviar el tema para traspasar a la inmortalidad. ¡Con qué facilidad lo decía! No sabía los riegos que conllevaba eso, pero sentía por cualquier espantosa razón que Bella tenía ceguera, y no le importaba nada más.

    -Detente-apreté mi puño con fuerza para sostener la rabia que se me arremolinaba cómo corrientes eléctricas, cada vez que mencionaba su deseo a aspirar ser una vampiresa, era una corriente eléctrica en mi cuerpo.-Ya lo hemos discutido demasiadas veces, yo no quiero arrebatarte el alma. Te voy a querer siempre, pero por favor no pienses qué la inmortalidad es la vía más accesible. –enmudecí durante unos instantes.-Yo siempre te voy a querer para toda la vida. ¿Por qué te ambiciona tanto ser una inmortal? ¡Entiéndelo Bella! Estaré a tu lado todos los días de tu vida humana. –murmuré con el alma desgarrado. ¿Por qué no le bastaba por tenerme? ¿Qué precio era tan alto a pagar de todos mis pecados?.-Sabes mi condición.- creí que había elegido la condición más correcta y convincente para qué pudiera meditar sobre el asunto.

    Ella no me había dado respuestas de mi propuesta, debía de ponérselo complicado para qué no dijera un ‘’Sí’’ sin cerciorarse de los perjuicios. Y si de verdad deseaba tanto la inmortalidad, nos casaríamos. Cosa qué con su fobia por así decirlo a las bodas, no le hacía tanta gracia. Además era hora de asentar cabeza con mi medio siglo de vitalidad. Mantenía las falsas esperanzas qué viera en mí lo monstruoso qué era y se escapara. ¿Por qué no rehacer una vida con un humano? ¡Maldita sea lo quería todo! Y yo la quería a ella.
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    Isabella Swan

    Mensajes : 13
    Fecha de inscripción : 24/12/2009

    Re: El precio de la debilidad.

    Mensaje  Isabella Swan el Mar Dic 29, 2009 2:03 am

    Edward no podía estar cuidando de mi todo el tiempo, era algo que le había mencionado hace tiempo atrás. Pues de todas formas, de un momento a otro me enfermaría, envejecería y moriría. Mi simple y sencilla humanidad involucraba esas cosas, o más bien, desencadenaba todo aquello y yo no podía hacer nada al respecto. Era la naturaleza. Sin embargo, Edward podía ponerle un fin a todo aquello, pero como lo había dicho antes...Era una discusión que terminaba en un no.

    De tal manera, negué con la cabeza ante lo que decía. -No puedes estar siempre pendiente de mi.- Dije en un susurro, sabiendo a duras penas que aquello sería prácticamente imposible. -Soy muy propensa a los accidentes, no debes culparte por ello Edward.- Era la pura sinceridad que se desprendía con sencillez de mis labios. Era consiente de lo mucho que significaba para Edward y que el siempre intentaba reparar mi torpeza con almohadones de plumas por así decirlo.

    Sin embargo, nunca dejaría de ser lo que era...No así. Lo observe casi de forma reclamadora y a continuación escuché sus palabras. Estaba enfadado, lo podía percibir en el tono de su voz. ¡Por supuesto que sabía que el estaría conmigo siempre!. Me lo repetía siempre que era necesario. -Pero moriré.- Arrematé de manera rápida ante aquello. -Y tu no podrás impedirlo...Será un accidente o la misma vejez.- Miré hacia otro lado, y apreté levemente mis labios. Necesitaba una pequeña pausa antes de continuar.

    -Los Volturi...Vendrán.- Volví a mirarlo nuevamente. Si había algo que me aterrorizaba, eran ellos. Si me encontraban en este estado me matarían y aún los Cullen no encontraban ninguna solución para remediar aquello y mantenerme a salvo con mi humanidad. La única optativa era la transformación, pero obviamente Edward se negaba rotundamente a aquello.
    -¿Que harás si ellos vienen por mi Edward?.- Inquirí finalmente con un dejo de temor en mi voz, intentando que no se notara, pero fue prácticamente imposible.

    No quería que esta historia...Es decir, nuestra historia terminara trágicamente cuando las cosas podían ser al revés. ¿No nos merecíamos ser felices?, ¿no debía de ser así la forma?.

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    Re: El precio de la debilidad.

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